Etiquetas

Arriondas en llamas de hojaldre, los niños estrenamos trajín de marino de corbeta y las niñas medias de cristalín.

Diminutivo, como exige la RAE, es ese afijo que modifica los sentidos de una palabra grande, impertérrita, sustantiva en fin. Mientras tanto, casa de Luisa la tejedora –un balcón de cuco o pájaro coyote- respiraba seda disminuida, lana.

Digamos que hilaba lo que se da no se quita con sucinta blasfemia.

Vuelvo a la RAE (de la lengua, se entiende) que también recoge disgusto como modalidad de reputación. Mala fama, por ejemplo, es un sentimiento arrebatado que emite en onda corta, sin mirar al ofendido que sale a ver la procesión entera, los censores al frente.

Detrás, ya se ha dicho, la primera comunión.

Se teje un jersey para la marinería y las ninfas de Las Arriondas con mimbres de río, agujas de pino y piedras torcaces entre las palabras. Por si tronaran, por si Noé.

Los senos presentes de Luisa fumando en el balcón, blasfemando entonces, inciensan la memoria de Margherita Lotti, o de Cascia, crucial para mí por dos razones: una que discute la situación de la erre mayúscula en la conciencia pública; la segunda coincide con el cumpleaños de mi padre, amador de los higos y de las rosas.

Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita.